... gatos y perros muertos bajo la ceniza, vidrio derretido, monedas secas, murallas solas, máquinas de cocer, motores de refrigerador, detrás de la ventana árboles negros como una mano abierta en medio de la noche, todavía humean los autos estacionados en la acera, las latas enroscadas, retorcidas, se venden a 100 pesos cada una, los milicos suben y bajan, los cabros suben y bajan, la policía estacionada vigila. Ruido de palas, olor a barricada. Los vecinos y la cara cubierta con trapos, la ceniza y el cerro, fuman, toman café, esperan a que todos se vayan. Siempre han estado solos, arriba en la montaña.
Se quemaron los papeles de la casa, se quemó la plata, se quemaron las actas de identificación. Partir de cero.

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