. Creyendo que se había quedado ciego, conmocionado por el pánico, gritó implorando a su madre: “¡Mamá! ¡Mamá! ¡Ven a ayudarme, por favor! Si me quedo ciego y pierdo la cordura como mi padre, ¿qué va a ser de mi hijo? ¡Oh, te lo suplico, dime cómo sobreviviremos todos a nuestra locura!” (Kenzaburō Ōe, dinos como sobrevivir a nuestra locura)

No hay comentarios:
Publicar un comentario